Queridos colegas y amigos tuve la sorpresa o la suerte de recibir esta reliquia de cerradura en mi lugar de trabajo, para realizar un cambio en la combinación y confeccionar un par de llaves, como lo hacemos habitualmente.
Cuando digo suerte y reliquia me refiero a que desde que empecé en esta actividad hace 21 años junto a Sergio W. Prieto, mi maestro y profesor durante muchos años, nunca vi nada igual por lo cual me tomé el atrevimiento de tomarle algunas fotos como lo ven para poder compartir con todos ustedes mediante esta revista «EL OJO EN LA CERRADURA».
Haciéndole honor al nombre de nuestra revista, fue lo que hice poner el ojo en la cerradura, ahora es el turno de ustedes para que observen como se encuentran ubicadas e imaginar cómo actuarían cada una de las piezas y componentes que la integran.
Lo que me asombró además de las dimensiones de la caja y frente son las 2 nueces de clausura que presenta, la inferior que es la encargada de bloquear la nuez principal de la manija doble balancín y la superior que bloquea directamente el pestillo, impidiendo su retroceso.
En definitiva es una cerradura que consta solamente de pestillo partido, que se utiliza con manija doble balancín y si el usuario quiere o necesita privacidad dentro de una habitación u oficina, tiene la posibilidad de bloquear la manija en primera instancia o de lo contrario si algún otro usuario posee llave para poder ingresar, tampoco podrá hacerlo si es accionada la nuez superior que bloquea el pestillo en su totalidad.
También es bueno destacar que cuando el usuario se retira del lugar antes de cerrar la puerta, accionará el llavín inferior, para que nadie pueda entrar mediante el accionar de la manija principal, si podrá ingresar todo aquel que posea la llave.
Cabe aclarar que los llavines o pomitos que movilizan las nueces de clausura se encuentran colocados solamente del lado interno de la habitación y que solamente tiene cilindro del lado externo.
Espero les haya servido de algo la información de esta cerradura antigua de marca «BOMORO» de origen alemán.
Soy de los que piensan que el saber y los conocimientos no ocupan lugar, y si alguno de los lectores no la conocía hoy por intermedio de esta revista tiene la oportunidad de conocerla, ya que es difícil pero no imposible que se encuentren con alguna de ellas.
Para finalizar un saludo cordial a colegas, amigos y anunciantes de esta revista.
Carlos Tagliabúe
Protesorero